Salmo 40
Este salmo es de acción de gracias por la liberación de Dios de una profunda angustia, seguido de un renovado compromiso de obedecer su voluntad. También incluye una súplica por ayuda continua contra los enemigos. Se ora en momentos de acción de gracias por el rescate y la liberación divina, al renovar el compromiso con la voluntad de Dios, o al buscar ayuda y protección continuas contra adversarios.
Esperanza
Me complace hacer tu voluntad, Dios mío; llevo tu ley en el corazón”.
1 Al director musical. Salmo de David. Puse en Yahvé toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.
2 Me sacó del pozo de la desesperación, del lodo y del fango; puso mis pies sobre una roca, y me dio un lugar firme donde apoyarme.
3 Puso en mi boca un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán esto y temerán, y pondrán su confianza en Yahvé.
4 Dichoso el hombre que confía en Yahvé, que no busca a los orgullosos ni a los que se van tras la mentira.
5 Muchas son, Yahvé, mi Dios, las maravillas que tú has hecho, y no es posible enumerar tus planes para con nosotros. Si yo quisiera anunciarlos y hablar de ellos, serían más de los que puedo contar.
6 A ti no te complacen los sacrificios ni las ofrendas; más bien, me has abierto los oídos. No has pedido holocaustos ni ofrendas por el pecado.
7 Entonces dije: “Aquí estoy; en el rollo del libro está escrito acerca de mí.
8 Me complace hacer tu voluntad, Dios mío; llevo tu ley en el corazón”.
9 He proclamado las buenas noticias de tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, Yahvé, y tú lo sabes muy bien.
10 No he guardado tu justicia en mi corazón, sino que he declarado tu fidelidad y tu salvación. No le he ocultado a la gran asamblea tu gran amor y tu verdad.
11 Yahvé, no me niegues tu compasión; que tu gran amor y tu verdad me protejan siempre.
12 Porque me rodean males innumerables; mis pecados me han alcanzado, y ya ni puedo levantar la vista. Son más que los cabellos de mi cabeza, y el corazón me falla.
13 ¡Por favor, Yahvé, ven a librarme! ¡Apresúrate, Yahvé, a socorrerme!
14 Que queden avergonzados y confundidos los que intentan quitarme la vida; que huyan deshonrados los que se alegran de mi desgracia.
15 Que retrocedan aterrados por su propia vergüenza los que se burlan diciéndome: “¡Ajá, ajá!”
16 Pero que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan; que los que aman tu salvación digan siempre: “¡Yahvé sea exaltado!”
17 En cuanto a mí, soy pobre y estoy necesitado, pero el Señor piensa en mí. Tú eres mi ayuda y mi libertador; ¡Dios mío, no tardes!
Numeración hebrea, la más usada en Biblias y búsquedas. En la liturgia católica (numeración griega), este salmo puede aparecer con un número menos entre el 10 y el 147.