Salmo 95

Este salmo es una invitación a la adoración gozosa y a la acción de gracias a Dios, reconociéndolo como Creador y Pastor, e incluye una advertencia contra el endurecimiento del corazón. Es un salmo fundamental para el Invitatorio de la Liturgia de las Horas. Se usa para la adoración comunitaria, la alabanza, la acción de gracias, y como un llamado a la obediencia y a escuchar la voz de Dios.

Mañana

¡Vengan, cantemos con alegría a Yahvé! ¡Aclamemos a la roca de nuestra salvación!

Salmo 95, 1 · Versículo clave

1 ¡Vengan, cantemos con alegría a Yahvé! ¡Aclamemos a la roca de nuestra salvación!

2 Lleguemos ante su presencia con acciones de gracias; ¡aclamémoslo con cánticos!

3 Porque Yahvé es el gran Dios, el gran Rey sobre todos los dioses.

4 En su mano están las profundidades de la tierra, y las cumbres de las montañas son suyas.

5 Suyo es el mar, porque él lo hizo; sus manos formaron la tierra firme.

6 Vengan, postrémonos reverentes, arrodillémonos ante Yahvé, nuestro Hacedor,

7 porque él es nuestro Dios. Nosotros somos el pueblo de su prado, y las ovejas bajo su cuidado. ¡Si tan solo escucharan hoy su voz!

8 “No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masah en el desierto,

9 donde sus antepasados me pusieron a prueba; me provocaron, a pesar de haber visto mis obras.

10 Durante cuarenta años estuve enojado con esa generación, y dije: ‘Es un pueblo que se extravía en su corazón, y no ha conocido mis caminos’.

11 Por eso juré en mi enojo: ‘Jamás entrarán en mi lugar de descanso’”.

Numeración hebrea, la más usada en Biblias y búsquedas. En la liturgia católica (numeración griega), este salmo puede aparecer con un número menos entre el 10 y el 147.

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