Santo del día · 19 de marzo
San José, Esposo de María — Solemnidad
Salmo del día: Salmo 90
1 Una oración de Moisés, hombre de Dios. Señor, tú has sido nuestro hogar de generación en generación.
2 Antes de que nacieran las montañas, antes de que formaras la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.
3 Haces que el hombre vuelva al polvo, y le dices: “¡Regresen a ser polvo, seres mortales!”
4 Porque mil años a tus ojos son como el día de ayer, que ya pasó; son como un corto turno de guardia en la noche.
5 Los arrastras como una corriente de agua; son como un sueño que se desvanece. Por la mañana brotan como la hierba nueva:
6 por la mañana florece y crece, pero al anochecer ya está marchita y seca.
7 Tu enojo nos consume; tu furia nos llena de terror.
8 Has puesto nuestras maldades frente a ti, y nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.
9 Todos nuestros días se desvanecen bajo tu ira; nuestros años terminan como un suspiro.
10 Nuestros días llegan a los setenta años, o a los ochenta, si tenemos las fuerzas; pero su mayor orgullo no es más que trabajo y dolor, pues la vida pasa rápido y salimos volando.
11 ¿Quién conoce el verdadero poder de tu enojo? Tu ira es tan grande como el temor que se te debe.
12 Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.
13 ¡Regresa, Yahvé! ¿Hasta cuándo vas a tardar? ¡Ten compasión de tus siervos!
14 Sácianos por la mañana con tu gran amor, para que cantemos de alegría y seamos felices todos nuestros días.
15 Dales a nuestros días tanta alegría como aflicción nos has dado, tantos años de felicidad como años hemos visto el mal.
16 ¡Que tus siervos puedan ver tus maravillosas obras, y que sus hijos vean tu gloria!
17 Que el favor del Señor, nuestro Dios, descanse sobre nosotros. ¡Afirma el trabajo de nuestras manos! Sí, afirma el trabajo de nuestras manos.
Oración del día: Oración a San Judas Tadeo
el nombre del traidor ha sido causa de que fueses olvidado de muchos,
pero la Iglesia te honra y te invoca universalmente
como patrón de las causas difíciles y desesperadas.
Ruega por mí, que soy tan miserable.
Te imploro que hagas uso de ese privilegio especial que te ha sido concedido
de socorrer pronto y visiblemente cuando casi se ha perdido toda esperanza.
Ven en mi ayuda en esta gran necesidad,
para que pueda recibir el consuelo y el socorro del cielo
en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos,
y para que pueda alabar a Dios contigo y con todos los elegidos por siempre.
Amén.
Textos bíblicos de traducciones de dominio público; calendario litúrgico calculado a partir del Calendario Romano General y de los calendarios nacionales. No somos una institución religiosa oficial.